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Confluencia de Sangre I

IV

Una intensa claridad la obligó a abandonar su sitio privilegiado en los dominios de Morfeo. Parpadeó ante la potente luz que se colaba a través de la ventana entreabierta. El sol brillaba en la cúspide de un cielo despejado. Ya era mediodía. Una sonrisa traviesa se dibujó en sus labios otorgando a sus rasgos un aspecto casi infantil, como si fuera una niña a la que se le concedía permanecer un tiempo más en la cama. Un leve suspiro de satisfacción se escapó de su boca mientras acomodaba su cuerpo debajo de las sábanas y dejaba que sus párpados bajaran perezosamente.

Era curioso. Xena tenía por costumbre iniciar el día cuando despuntaba el alba, incluso Gabrielle estaba convencida de que se levantaba antes de que amaneciera y tenía el decoro suficiente para despertarla a un horario razonablemente aceptable. Desde que viajaba con la guerrera, no recordaba cuándo había sido la última vez que había dormido hasta tan tarde… siempre estaban tan ocupadas, con tantos asuntos por resolver que descansaban lo estrictamente necesario.

Los ojos verdes se abrieron repentinamente, despabilando su mente por completo. Esto no era lo habitual. Recorrió con la mirada la habitación en la que se encontraba. Reconoció las delgadas cortinas blancas que ondulaban grácilmente con la suave brisa, el inconfundible olor a lavanda que impregnaba la tela de las sábanas y que tanto le recordaba a su madre, el mullido colchón que relajaba exquisitamente cada uno de sus músculos. Estaba en su antiguo cuarto, en Poteidaia.

Gabrielle sabía cuál era la razón por la que nuevamente se encontraba en su aldea natal, pero no alcanzaba a rememorar cómo había llegado hasta su habitación. Imágenes confusas desfilaban por su cabeza: Hope, el Destructor, el claro en el bosque, Xena, Joxer, la tormenta…

—¡Al fin! ¿Cómo está nuestra princesita dormilona?

La voz alegremente cargada con un tinte burlón dispersó sus pensamientos. Movió su cabeza hasta encontrarse con unos ojos azules que la observaban divertidos desde el umbral de la puerta.

La bardo hizo un mohín de fastidio ante el mordaz comentario. Por un momento se sintió desilusionada, pero esa sensación se desvaneció tan rápidamente como había surgido. Sus cejas rubio rojizas se fruncieron levemente y sus ojos se desviaron de Lila dando un vistazo general a la habitación. Como si estuviera buscando a…

—Xena ha estado junto a ti durante toda la noche… sólo hace un par de marcas de vela que conseguí convencerla para que fuera a descansar.

Pese a que su hermana intentó sonar casual, fracasó rotundamente en su intento. Gabrielle sabía que se había apresurado en explicar el paradero de la guerrera para tranquilizarla. Y lo había conseguido.

Entonces, los vestigios de una nana envuelta en un tono suave se reprodujeron en su interior y un inquietante pero agradable hormigueo provocó que su piel se erizara como respuesta a la estimulante voz. Hasta alcanzaba a distinguir como se agitaba cada fibra de su ser con las dulces notas de la canción de cuna, con una intensidad tal que parecía imposible que se tratara simplemente de un recuerdo, de retazos extraídos al azar de su memoria. No, no había soñado todo esto. Este pensamiento surgió con tal fuerza que se tradujo en una resplandeciente sonrisa y un brillo abrasador en el color verde azul de sus ojos.

Lila notó el imprevisto cambio en el rostro de Gabrielle, no obstante, se contuvo de preguntar qué era aquello que había conseguido iluminar las jóvenes facciones. Por su parte, la bardo era consciente de la intriga que crecía en su hermana y se sintió enormemente aliviada de que Lila se abstuviera de someterla a un severo interrogatorio. Por primera vez no habría sabido qué responder.

—Nos tenías muy preocupados. Cuando te trajeron estabas tan pálida y débil que… —Lila se detuvo mientras ahuyentaba de su cabeza la angustiante visión de la noche anterior, en la que toda la chispeante vitalidad que desbordaba frecuentemente de la rubia mujer aparecía apagada bajo gruesos muros de un dolor insondable.

Examinó los ojos verdes y logró captar que un dejo de tristeza atenuaba el fulgor que había asomado con una potencia abrumadora instantes atrás.

—Bien, dejemos de lado todo eso… ahora que te has recuperado —dijo alzando su mano en un gesto despreocupado, como si pretendiera apartar con ese movimiento la pena que se cernía sobre la bardo—. Veo que tu amiga guerrera te hace madrugar… ¡Eso sí que es toda una hazaña!

—Lila… —advirtió Gabrielle simulando enfado.

—¡Oh, por todos los dioses! Hermanita, todo el mundo conoce tu poca afición a abandonar el lecho con el canto del gallo.

Gabrielle entrecerró los ojos tratando de adoptar la expresión más amenazadora posible. Intentó imitar la mirada asesina de Xena que lejos de causar el efecto intimidatorio buscado, pareció entusiasmar a Lila en continuar explotando el principal tema en el que ahora giraba la conversación.

—¿Recuerdas cuando fuimos a visitar al primo Icneo, en Corinto? —Gabrielle apenas hizo un ademán afirmativo demostrando su escaso entusiasmo, lo cual no impidió que Lila continuara con la anécdota— Padre tuvo que arrojarte un cubo lleno de agua fría para que despertaras…

La risita ahogada que se escapó a hurtadillas de su garganta acabó por derribar su seria fachada. Las carcajadas de las dos hermanas no tardaron en hacer su aparición, cargando la habitación de una atmósfera de complicidad y cariño fraternal.

—¿Cómo lo hace ella? —interrogó Lila aún lanzando estruendosas risotadas.

—¿El qué? —cuestionó la bardo interrumpiendo bruscamente su ataque de risa.

Sorprendida, Lila alzó las cejas cuando un vivo rubor coloreó las mejillas de su hermana de un revelador color rosado.

—Despertarte… ¿Cómo hace Xena para despertarte? —aclaró.

—Oh.

La boca ligeramente entreabierta y la sonrisa nerviosa de Gabrielle la obligaron a concluir que su hermana había malinterpretado su pregunta. El escandaloso sonrojo que no parecía querer abandonar aquellos rasgos, incrementó su curiosidad.

—¿En qué estabas pensando? —Lila sonrió descaradamente y fijó su mirada azul en la aturdida bardo.

—¡Ey, Gabrielle!

La oportuna irrupción fue recibida con los brazos abiertos. Joxer no dudó en aceptar la invitación y se abalanzó sobre la bardo. La cama hizo un lastimero crujido como queja de la efusividad del joven, quien tenía atrapada a la contadora de historias en un asfixiante abrazo.

—Ya, ya… ¡Tanto alboroto porque sólo dormí un poco más de la cuenta! —manifestó tratando de restar importancia al asunto.

Joxer se apartó y la contempló mostrándose inusualmente serio. Su mirada aparecía matizada con signos de una preocupación indiscutible.

—Sí, ya lo creo que te hacía falta —finalmente acordó mientras le sonreía afectuosamente y despeinaba el claro flequillo, haciendo caso omiso a las protestas de Gabrielle—. Creo que debería hablar con Xena al respecto.

Guiñó un ojo pícaramente e imprevistamente su rostro esbozó una mueca extraña, casi cómica, como si hubiera recordado algo repentinamente. De un salto, se levantó de la cama y se encaminó con paso presuroso hacia la puerta.

—Hay alguien que se alegrará al verte… —explicó a las dos mujeres.

A punto de cruzar el umbral, se topó con un metro ochenta de cuero, metal y mirada azul electrizante.

—Hola, Joxer.

—Ah, Xena… estaba a punto de ir a buscarte, mira quién ha despertado…

La guerrera apenas prestó atención a su amigo cuando unos ojos verdes se posaron en su figura. Sin apartar su vista, llegó al camastro y se sentó cuidadosamente a un lado.

—¿Cómo te sientes?

Las sinuosas líneas rojas que se extendían como rayos en torno al iris azul claro y las enormes ojeras que prometían avanzar con el transcurso del día, eran indicios suficientes que señalaban que la princesa guerrera no había pasado una buena noche.

—Estoy bien, pero tú…

Gabrielle deslizó sus dedos recorriendo las bellas facciones que pretendían enmascarar un cansancio que era demasiado evidente. Su mano fue atrapada y unos cálidos labios rozaron con una suavidad imposible la piel del dorso.

—Siempre estás cuidando de mí, ¿no es así?

Las palabras golpearon las paredes de su memoria, sacando a relucir retazos de una experiencia pasada. El temible ejército persa, una flecha envenenada incrustándose en su hombro, Xena debatiéndose entre salvar su vida o detener el avance de las tropas enemigas hacia Atenas, eran imágenes que se revivían en su mente. En el momento en el que la guerrera la situaba en un lugar seguro, habían mantenido una breve pero conmovedora conversación. Gabrielle sabía que ésta era una despedida. Fue entonces cuando recordó la visión que había alborotado su sueño y con las pocas fuerzas que le quedaban le advirtió sobre el contenido de su premonición. Xena la había mirado con infinita ternura y una ligera sonrisa iluminó el rostro de la guerrera. “Siempre estás cuidando de mí…”

—Así es —contestó Gabrielle como lo había hecho en esa oportunidad.

Xena la tomó delicadamente por los hombros y apoyó la frente en la de la bardo. Y tal como había sucedido en esa ocasión, las dos amigas se fundieron en un abrazo que silenciosamente reafirmaba el vínculo existente entre ambas.

Lila se deslumbró ante el intenso resplandor de los ojos verde azulados de su hermana. Alcanzó a percibir esa mágica esencia que se desprendía tanto de la bardo como de la guerrera cuando estaban juntas. Abrumada por esa poderosa sensación, la muchacha desvió su vista hacia Joxer, quien observaba embelesado a sus dos amigas con una sonrisa de medio lado bailando en sus labios. Examinó atentamente la esbelta y varonil estampa. Aunque él le había asegurado que acompañaba a Xena y a Gabrielle porque era un hombre de acción, dedicado a mantener el bien supremo y ayudar a los necesitados, Lila intuía que otro motivo lo impulsaba a permanecer junto a ellas. Era innegable el cariño que sentía por ambas, cariño que era igualmente correspondido. No obstante, no era necesario ser un oráculo para notar que Joxer estaba perdidamente enamorado de la contadora de historias.

—¿Quieres dar un paseo? Tal vez te gustaría gastar estos denarios en el mercado… —dijo Xena agitando una bolsa de cuero marrón por delante de la cara de la bardo.

Gabrielle dejó escapar una exclamación sinceramente emocionada y sonrió encantada, cautivando a las tres almas presentes en la habitación.

Al igual que Joxer y Xena, Lila correspondió de inmediato a esa preciosa sonrisa, sin dejar de preguntarse cuánto tenían en común los amigos de su hermana.

CONTINUARÁ…

Sigue: 1 2 3 4

Servido en: Café Concert

Propinas: 10

EY!! Felicitaciones por el FF y por la nueva seccion.-
Quiero la continuación!!!
Sigan así!! Un besote.

Le debo mi vida a un “continuará…” pero, no lo soporto!!!!…
¿Más…?
¿Será que ésta bardo puede darnos un poco más? ¿Qué dices Aye?…No creo que pueda lograr que la autora me lo de a mi pero puede que a ti, si.
The one café!!!
S.

S., esto recién empieza. Hay mucho más y todo es mérito de nuestra estrella, Ximena.
Las entregas van a ser semanales, como para despertar la sana intriga, y darnos tiempo a todos a comentar cada parte y hacerle llegar nuestras impresiones a la autora. Que no me cabe duda que serán —ya lo son— todas elogiosas.

Madre mía!!
Aye, menuda historia que te conseguiste para inaugurar el café… hace mucho que no leía un fanfic tan bien narrado!!!
Da gusto toparse con estas sorpresas.

Mis sinceras felicitaciones a Ximena, y hey, me quedo esperando la continuación, eh?

Joder, cómo escribes Ximena. sólo leer el primer párrafo te hace sumergerte en la historia completamente ^^

Genial el fic! , estoy en la espera de la continuación , muy bueno para la inaguración!

Simplemente genial!!! espero con ansias la continuación!! :)

Muchas gracias a tod@s por los comentarios… y por las propinas, que en estos tiempos de crisis, son más que bienvenidas.
La segunda parte, se publicará en breve… y sinceramente espero que la disfruten tanto o más que la primera.
Una vez más agradezco todas vuestras palabras, ¡no se imaginan lo que significa cada mensaje o comentario para los bardos (o los que al menos pretendemos serlos)!
Cariños afectuosos

He leido muchos fanfic y me atrevo a decir que este es uno de los mejores que he leido sino el mejor. Su redaccion es formidable y lleva al lector a situarse en el lugar de los hechos. Felicitaciones a la autora y que siga adelante…

Esta genial espero q siga así…yo también, hace como un año escribi una webnovela de esta hermosa amistad y algo más jeje
FELICIDADES