Sé que nada tiene que ver con XWP, pero hoy, 1º de febrero, es el cumpleaños de María Elena Walsh, y no quería que terminara su día sin saludarla simbólicamente desde esta sobremesa del Café.
No voy a aburrir a nadie con reseñas biográficas, ni discursos, ni nada por el estilo. Sólo diré que así como ABBA son mis próceres musicales, y Xena y Gabrielle son mis próceres de las series televisivas —of course!—, María Elena es mi prócer literaria. Otra de mis pasiones.
Como ellos, es alguien que me llena la vida de alegría y color. Y su talento infinito y su lucidez eterna, son de esas pocas cosas que embellecen el mundo:
«Si a nuestra sociedad le preocupara en serio el hábito de la lectura en los chicos, procuraría no seguir fomentando la existencia de madres ignorantes. A la mujer se la disuade firmemente, por todos los medios, de cultivarse en profundidad. Pocos serán los hijos acostumbrados a ver —e imitar— a su santa madre dedicada a la lectura, a respetar lo que significan concentración, paciencia y soledad.»
«La lectura no da plata, no da prestigio, no es canjeable, no sirve para nada. Es una manera de vivir, y los que de esa manera vivimos querríamos inculcarla en el niño y contagiarla en el prójimo, como buenos viciosos.»
«Nada quisimos ganar con la lectura, sino seguir leyendo. Sólo aspiramos a no morir antes de llegar al final de “Los miserables”. Por ese hábito perdimos trenes, empleos, novios, concursos, status, ascensos y días de sol.»
María Elena Walsh
¡Salud por usted, señora!












¡Feliz cumple, María Elena! Y gracias, Aye, por recordarla hoy y siempre y por hacer culto de su lucidez, su talento y su magia.