Parte I
I
Las aspas del viejo molino recortaban el paisaje nocturno girando una y otra vez, en un eterno e incansable movimiento. El leve chasquido de la madera rasgando las capas de aire acunaba sus pensamientos. El rumor de unas pisadas que recorrían con decisión el patio de la casa alcanzó sus oídos. Una frágil sonrisa se plasmó en su rostro al reconocer la identidad de la persona que se acercaba. Cerró los ojos y aspiró con fuerza. Pudo percibir en la atmósfera una esencia familiar y extrañamente acogedora. Un suspiro escapó de su boca al tiempo que perdía su mirada en el cielo plagado de estrellas.










