Tan sólo enviarles un gran abrazo a nuestros hermanos de México, y felicitarlos de corazón por mantener vivo el espíritu xenite hispano, y por demostrar que el trabajo en equipo siempre rinde sus frutos. Está claro que los xenites mexicanos no se quedan en palabras ni en expresiones de deseo: ellos van al frente y hacen las cosas, sin más rodeos. Por eso me saco el sombrero y los aplaudo.
Un proyecto que intentó cristalizarse el 27 de marzo de 2010 como el primero de una serie de festejos anuales, fracasó en muchos sentidos. Pero hoy, tener la certeza de que se mantiene en pie en un solo rincón del mundo, ha hecho que valiera toda la pena tanto peregrino sacrificio. Gracias, amigos de México, por hacernos sentir orgullosos de ustedes.
Los que estén curiosos al respecto, pueden visitar el espacio de XWP México en Facebook y enterarse de los detalles de una reunión que fue todo un éxito, y que con el empuje de estos xenites ejemplares, seguro se irá superando año tras año.















